Viaje a barcelona: Parte IV

No he tardado tanto en continuar con el viaje, no he sido tan mala ^_^.  Si bien recordáis, el anterior post finalizo cuando estábamos ante la Casa Milá mas conocida como La Pedrera. Siempre me ha parecido un lugar mágico, moriría por vivir allí.

Estábamos ya casi decididos a pagar la entrada pero antes visitamos la exposición de Francesc Català-Roca. La entrada es gratuita y aun podéis visitarla hasta el 25 de septiembre justamente en la sala de exposiciones de la Casa Milá. La exposición recoge 184 fotos de este artista. Me gusto muchísimo por el hecho de ver otras épocas de España, unos detalles que incluso hacían pensar que no se trataba de nuestra piel de toro. Otras veces veía fotos que recordaba con cariño, por lo cercano a mis memorias, o a las historias y fotos que me enseñaban mis abuelos.  Todas las fotos recogidas fueron hechas entre 1950 y 1960.
Esta es una de mis favoritas, me parece tan especial, tan grande y que refleja tan bien como era el carácter de Salvador Dalí. Si hubiera podido, me la hubiera llevado.

La foto no es mía, allí no dejaban fotografiar.

Tras la exposición nos pusimos en la extensa cola para entrar a la pedrera. El precio era bastante mejor que en la Casa Batlló y a pesar que parecía que nos íbamos a morir esperando, no fue así. Habían un montón de taquillas tanto fuera como dentro que agilizaban el proceso. Creo que fuimos de los últimos grupos en entrar. 

La primera parada era la azotea, a donde llegábamos con ascensor. Y alucine pepinillos con las vistas preciosas de Barcelona. La azotea esta llena de escaleras, de trozos sinuosos y ante todo, repleta de gente. ¡¡Cuanto Japones!! ( Yo quería enrobarlos a todos). Eso si, suerte que hay puesto unas verjas de seguridad. No quiero ni pensar cuanta gente habrá caido por esos muritos a la altura del tobillo. Solo mirad, da cosita de pensarlo.


El acceso a la azotea por las escaleras estaba coronado por estas esculturas cubiertas de mosaico. 


Pero sin duda las chimeneas, o como yo lo llamo los guardianes o marujas, fueron mi pieza favorita. 






Desde la azotea apreciábamos tambien las pinturas de las ventanas interiores, y discutíamos sobre que nos recordaban. Esta claro que Gaudí se inspiro en la naturaleza pero ademas a mi me evocaban el fondo marino en colores y formas.  
Ya se que no es de la ventana interior, si no de la entrada.

 Tras esto, tomamos las escaleras hasta llegar a la buhardilla. Allí visitamos una exposición detallada sobre Gaudí y sus obras, como estaban compuestas, en que se inspiraba...





 Al ver las baldosas, recordamos que el paseo de gracia estaba todo lleno de ellas, al igual que las farolas.

Descubrimos la faceta como diseñador de Gaudí.

 El final del recorrido era el ultimo piso, donde podíamos apreciar como era la casa tradicional de la época. Evidentemente, una casa pudiente.






Tras observar, tocar y cotillear las puertas, las habitaciones, salimos y como todo lugar turístico se precie, pasamos por la tienda de souvenirs. Allí habían desde cajas de música, posters, cuadros de la época, publicidad y bisutería. Aunque mi idea era algo mas puntual. Rebusque entre los libros y finalmente me lleve uno sobre Gaudí, para empaparme mejor de sus obras.

Y tras esto, regresamos a la casa de acogida, yo me sentía emocionada y como si andará en nubes por haber disfrutado tantísimo, parecían haber pasado miles de horas y aun nos quedaba toda la tarde. Así que fuimos a por los primos de Drowcito ( nunca me cansare de decir lo amor que son :****) y planeamos donde ir a comer. Pero, el resto de la historia os la dejo para otro día, si no me odiareis demasiado por soltar estos tostones. 

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